Es un término técnico que probablemente escuchaste sin que nadie te explicara por qué debería importarte. La versión corta: mide qué tan rápido y estable se siente tu sitio para alguien que lo visita — y eso afecta tanto tu posicionamiento en Google como cuántas de esas visitas se convierten en clientes.
Las tres métricas que lo componen
- Velocidad de carga del contenido principal: qué tan rápido aparece lo más importante de la página en pantalla.
- Capacidad de respuesta a la interacción: qué tan rápido reacciona el sitio cuando alguien hace clic o toca algo.
- Estabilidad visual: que los elementos de la página no se muevan inesperadamente mientras carga (ese salto molesto cuando intentas hacer clic en un botón y se mueve antes de que llegues).
documentación oficial de Google sobre Core Web Vitals
Por qué afecta tus ventas, no solo tu posicionamiento
Cada segundo adicional de carga incrementa la probabilidad de que alguien abandone la página antes de leer tu oferta. No es solo un factor de SEO — es un factor directo de conversión. Un sitio rápido no garantiza más ventas, pero un sitio lento sí garantiza que estás perdiendo algunas.
Cómo saber si tu sitio tiene problemas
La forma más confiable es medirlo directamente con la herramienta de Google diseñada para esto, en vez de confiar en cómo “se siente” al navegarlo desde tu propia conexión (que probablemente es más rápida que la de tus visitantes).
optimización de velocidad como parte del servicio
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